
En ese Twitter, ahora X, secundario, que uso para chorradas múltiples y cuando mis neuronas solo responden a todos los prefijos seguidos de «basura» (telebasura, comida basura, etc..) resulta que voy y me encuentro un tesoro. Decido volver a ser una persona «normal» por unos minutos y contároslo, o mejor dejar que el propio autor os lo cuente trayéndoos su tweet – o su llamémoslo X. De verdad qué mal están las cabezas por mucho dinero que tengan – Yo me muero de ganas. Tal vez por lo identificada que me siento. Esperemos que Penguin nos avise debidamente de la publicación en su lista de correos. Aquí va.
«¿Qué es la vejez? ¿La simple antesala de la muerte? No lo creo. Yo tengo 60 años y, según la esperanza de vida de España, me quedan unos 21 años. Sin embargo, hay muchas personas que hoy en día llegan a los 90. El filósofo alemán Hans-Georg Gadamer murió con 103 años. Publicó su último libro a los 96. El antropólogo Claude Levi-Strauss celebró sus 100 años con una pequeña obra. El último tercio de la vida puede ser un período muy fecundo. La juventud es la edad de la presunción. Se presume que la vejez no llegará nunca, que la vida pierde interés a partir de los 60, que las personas mayores tienen poco que aportar. No está de más recordar a los jóvenes la edad de algunos autores cuando publicaron algunas de las obras maestras de la literatura y la filosofía. Kant tenía 57 años cuando publicó la Crítica de la Razón Pura, Cervantes también 57 al entregar a la imprenta el Quijote, Daniel Defoe casi 60 cuando apareció Robinson Crusoe, Hans Jonas había cumplido 75 cuando salió a la luz El principio de responsabilidad, uno de los grandes clásicos de la filosofía del siglo XX. Poco antes de morir con 70 años, Javier Marías publicó Tomas Nevinson, una novela extraordinaria y Pérez-Reverte saca un nuevo libro este septiembre, también con 70. Yo publicaré en enero de 2024 un ensayo de 500 páginas en un sello de Penguin, una historia de la filosofía con un trasfondo autobiográfico. Se titulará Maestros de la felicidad. De Sócrates a Viktor Frankl, un viaje único por la historia de la filosofía. Es mi séptimo libro y mi obra más ambiciosa. Aún espero dar mucha guerra y he de decir que la presunción de la juventud me produce perplejidad. A los 20 años, yo admiraba a grandes intelectuales como Octavio Paz, de 70 o Borges, de 80. Los jóvenes que menosprecian a las personas mayores ignoran que ellos también envejecerán y les dolerá sentirse marginados. Ahora los abuelos acaban sus días en residencias. Si las familias los cuidaran y no los dejaran aparcados en lugares fríos e inhóspitos, quizás los jóvenes aprenderían a apreciar a los mayores y a valorar sus enseñanzas. Los ancianos son la memoria de la sociedad y una fuente de sabiduría. La inhumanidad con la que se los trata ahora pone de manifiesto la podredumbre y estupidez de nuestra sociedad.»
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