
Argumento: Tras la promulgación del Decreto Republicano XXVIII del año 2032, el mundo tal como lo conocemos se desmorona. Internet, las redes móviles y los GPS han desaparecido, dejando a la sociedad en un estado de aislamiento controlado. La tecnología ha sido prohibida, y la sociedad se divide entre ciudadanos privilegiados y siervos relegados a las cuadrículas.
La noche del 1 de enero de 2036, Yolanda, una joven trabajadora atrapada en este sistema opresivo, desaparece misteriosamente tras la hora de toque. Su hermana Lola pedirá ayuda a Raúl Olaya, un funcionario policial con un pasado comprometedor que emprenderá una búsqueda desesperada que lo llevará al corazón oscuro del poder.
Pero en un mundo gobernado por el miedo, donde el pasado acecha y los secretos pueden destruirlo todo, encontrar a Yolanda significa mucho más que devolverla a casa: es desafiar a un sistema que no perdona.
Con una ambientación que remueve conciencias, Tiempos de barro es un thriller frenético que reflexiona sobre el control social, la tiranía, la vulnerabilidad humana y la lucha por la identidad en un mundo hostil. La adictiva prosa de Félix García Hernán, sello característico de su estilo narrativo, crea una atmósfera inquietante que invita al lector a cuestionar las dinámicas de poder en la sociedad contemporánea.
Fuente: Alrevés Editorial
Calificación:
⭐⭐⭐⭐⭐Puntuación: 5 de 5.
Opinión: Debo confesar que al inicio de la lectura pensé que al autor se le había pirado la pinza un poquito. ¡Ostras! – me digo. Bueno ostras exactamente no, algo más fuerte pero queda feo ponerlo aquí, ya me entendéis – a este hombre los tiempos convulsos en que vivimos le han afectado y sueña raro (espero que no profético); esos tiempos en que parece que, y voy a permitirme citarle a él mismo, que para eso es escritor y lo dice mejor:
«la democracia como la conocimos es solo un dulce recuerdo (…) las nuevas generaciones no saben ni lo que significa. De las primeras cosas de las que se preocuparon los que se hicieron con el poder fue depurar la enseñanza»
(Qué… ¿os suena de algo? ¿A que acojo… acongoja? Y disculpad que aproveche esta modesta reseña para hacer un apunte: hoy, nuestro Presi dice que va a saltarse al Congreso para hacer algo que nos compete a todos… Tengo mucho miedo y encima voy y leo Tiempos de Barro… con ello os hacéis una idea de qué va la vaina)
Abro el libro, feliz de reencontrarme con mis queridos Javier Gallardo y Raúl Olaya ¿Y qué me encuentro? a un Raúl envejecido, solo, semiconfinado y enamorado de Lola, una señora que no conozco de nada y que le mete en un fregado de cuidado porque pierde a su hermanita Yolanda, amén de una sociedad en la que ha desaparecido toda tecnología de comunicación, y un manifiesto que presenta un Régimen dictatorial con términos que mezclan los tiempos más coloniales del Imperio Romano y la doctrina nacionalsocialista, quasi nazi.
¿Eh? ¿Pero qué ha pasado aquí? ¿Y qué le ha pasado a mi Félix García Hernán? Que miren que me está escribiendo una mezcla de la casposa y berlanguiana Escopeta Nacional y el orwelliano 1984… ¿Pero esto qué es? Los escritores y sus rotaciones estilísticas… ay ay ay, zapatero a tus zapatos…
Sigo atónita. Aún no sé cómo demonios ha ocurrido todo… escenas duras tratadas de esa forma no ofensiva en que García Hernán presenta la crudeza… pero sigo sin aclararme…
Ay, Eremita de poca fe, me tengo dicho a mí misma que debo confiar en los autores que me gustan, pues cuando más desubicada estoy, Don Félix me toma literariamente de la mano, al cabo de unas cuantas páginas de desconcierto, y me introduce en el distópico y oscurecido mundo de una futura Iberia, haciéndome entender con toda lógica y detalle los «cómos» y los «por qués» que llevo preguntándome desde el principio.
Y cuando ya voy entendiendo, voy encontrando viejos conocidos de novelas pasadas y tramas trepidantes que me devuelven un poco al terreno familiar. No os preocupéis, podéis leer el libro sin conocer los anteriores, os enteraréis igual aunque no tengáis el componente afectivo con los personajes del autor. No os váis a aburrir, os lo garantizo. La línea de investigación y acción intensa de la novela hacen retener el aliento y querer continuar leyendo sin parar hasta el final.
Libro apto para la reflexión y el divertimento. De hecho creo que es la primera vez que me divierto y no sufro con este autor, pues ha salido del terreno de lo solo social y negro para entrar en la fantasía distópica y la aventura muy dinámica. Y eso, redondaliers, ya sabéis que es lo mío.
Tras leer Tiempos de Barro, si de algo no me cabe duda es de que si Félix García Hernán fuera un asesino, sería uno de esos sádicos y refinados que infligiría mil torturas a su víctima antes de matarla definitivamente. Por suerte es escritor, y la tortura a su víctima, el pobre e incauto lector, se desarrolla solo en la ficción y no hay que cerrar la tapa de un ataúd, sino la contraportada de un libro. Porque, queridos y añorados redondaliers, tened claro que la pluma de este señor no deja indiferente a nadie, remueve entrañas, y eso, amigos, es lo que debe hacer una gran historia cuando es creada y narrada.
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