Tiempo ha, llegué a plantearme estudiar la carrera de periodismo. Por fortuna, el sentido común imperó y ahora no pertenezco a uno de los gremios más mal pagados, explotados y desprestigiados en este país lleno de malos pagadores, explotadores y prestigitadores —de los que en vez de palomas guardan billetes de 500 en el sombrero…
