Aunque también os digo, redondaliers de mis amores, que por muy culinario que sea el título, no os recomiendo que veáis esta serie comiendo. Porque sangre hay un rato. Y cabezas. Y manos en platos. Y empalamientos. Y… bueno, de todo. Que no es para ver con palomitas vaya. Yo no sé cómo he podido…
